encuadernación artesanal

Encuadernación artesanal: ¿cómo hacerlo paso a paso en 2024?

La encuadernación artesanal de libros es un arte antiguo, pero en realidad no es muy difícil de hacer, y es posible obtener resultados increíbles casi sin ninguna práctica. Si buscas proyectos de artesanía divertidos o formas rápidas de hacer regalos bonitos, entonces éste podría ser tu proyecto.

Primero miraremos como hacerlo artesanalmente, y más abajo veremos cada máquina de encuadernar por si decides hacerlo automáticamente.

Materiales necesarios para la encuadernación artesanal

  • Algo de papel: en realidad, el mínimo es de unas 32 hojas de tamaño A4 para hacer un libro de tamaño A5. Sin embargo, también es posible montar libros más pequeños o con más páginas. Puedes usar papel de calco, papel grueso o fino, y por supuesto papel de colores, pre-impreso (con tu impresora multifunción) o con textos.
  • Un poco de pegamento: necesitarás cola blanca o pegamento de caucho. En uno de los pasos puede ser de ayuda tener una pistola de pegamento termofusible, pero no es obligatorio.
  • Algo de cartón rígido o corrugado.
  • Un poco de tela o cuero: cualquier material antiguo servirá para hacer las cubiertas. En mi caso, he usado la tela de un par de pantalones viejos que iba a tirar (de hecho, en mi casa no se tira nada, sólo lo reservo para usarlo posteriormente). Pero también podrías usar un algo de cuero, unas cortinas viejas, fundas de cojín, etc. Seguro que coges la idea.

Estos serían los básicos. Si quieres ir muy al fondo del asunto, te recomendamos nuestro artículo de material encuadernación.

Encuadernación artesanal paso a paso

Aunque la encuadernación artesanal puede llegar a ser bastante laboriosa, en esta guía te explicaremos cómo llevar a cabo un proyecto sencillo y rápido con un resultado muy aceptable.

De esta forma, conseguirás elaborar un libro que parecerá que ha sido hecho por profesionales, y todo ello sin necesitar equipamiento especial.

Paso 1: apila bien el papel en (al menos 4) montones de 8 hojas

Esta técnica de encuadernación artesanal utiliza folios de ocho hojas. Por supuesto, puedes hacer más o menos. En mi caso, he descubierto que ocho hojas es una buena cantidad. Como vas a doblarlas por la mitad, cada hoja va a incluir cuatro páginas de tu libro, por lo que el montón de ocho hojas dará como resultado 32 páginas.

juntar papeles

Tu libro debería tener al menos cuatro de estos folios de ocho hojas, por lo que acabará teniendo 128 páginas (disculpas a los magos de las matemáticas que nos estén leyendo).

Puedes usar papel normal, pero también papel en el que ya hayas impreso una cabecera y un pie de página. En cualquier caso, recuerda usar los márgenes correctos y que habrá cuatro cabeceras y cuatro pies de página por cada hoja de papel.

Si quieres mezclar distintos tipos de papel, recuerda que aparecerán en las páginas interiores del libro (no te preocupes, esto resultará evidente a medida que avancemos).

Paso 2: dobla cada montón por la mitad

Con tanto cuidado como puedas y manteniendo el papel tan alineado como sea posible, dobla transversalmente cada montón de ocho hojas por la mitad.

doblando papeles

Paso 3: desdobla el papel y dale la vuelta

Asegurándote de que mantienes el papel recto, desdobla cada montón y dale la vuelta.

girando papeles

Paso 4: une las páginas con grapas

En mi caso, dispongo de una grapadora de brazo largo. Yo recomiendo las siguientes.

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Sin embargo, si no tienes una no tienes que preocuparte, ya que sólo deberás llevar a cabo el siguiente procedimiento alternativo:

  1. Abre la grapadora.
  2. Coloca el montón de papeles al que le has dado la vuelta encima de una goma de borrar situada donde quieras poner la grapa, que será a unos 5 centímetros del borde de la página, exactamente en el doblez. Luego, de forma lenta pero firme, aprieta la grapadora hasta que la grapa traspase las páginas.
  3. Dale la vuelta a las páginas, saca la goma de borrar y luego dobla los extremos de las grapas con el borde romo de un cuchillo de cocina o con la uña de tu pulgar. Eso sí, ten cuidado de no romperte la uña ni de clavarte la grapa.
  4. Repite el proceso desde el otro extremo del doblez, de forma que cada página tenga sólo dos grapas.

uniendo con grapadora

Si tienes una grapadora de brazo largo, como yo, entonces simplemente grapa el montón de ocho hojas en los dos sitios… Sabía que había un buen motivo para coger prestada la grapadora del trabajo.

Paso 5: pega los folios

Siguiendo con esta encuadernación artesanal, ahora vas a hacer el corazón del libro. A estas alturas has hecho por lo menos cuatro folios de ocho hojas (o 32 páginas), y hay que unirlos entre sí.

En primer lugar, corta un trozo de tela fina de la misma longitud que la altura de la página, y más o menos con cinco veces el grosor de todos los folios juntos.

pegando folios

Sujeta los folios apretados y alineados. Puedes pedir la ayuda de un amigo o unirlos usando clips gigantes o pinzas para papel (o supongo que incluso una goma elástica).

Cuando estén bien alineados, aplica el pegamento sólo en los lomos de los folios. Para esto puedes usar cola blanca (por cierto, ésta era su finalidad inicialmente), pero debes tener cuidado de que no gotee hacia el interior de los huecos situados entre los folios.

Por lo tanto, puede que sea mejor idea pintar la tela.

Como alternativa, puedes usar pegamento termofusible. De nuevo, este adhesivo se utiliza en la industria de la encuadernación, por lo que es perfecto para esta tarea.

Antes de que tenga oportunidad de secarse, dale la vuelta rápidamente al montón de folios y pégalos al trozo de tela de forma que parte de dicha tela sobresalga a ambos lados. Por lo tanto, no toda la tela debe quedar pegada a las páginas.

Paso 6: recorta los folios unidos

El siguiente paso de este método de encuadernación artesanal consiste en recortar los folios. Es posible que puedas recortarlos usando una guillotina de papel en una copistería o una imprenta que tengas cerca de casa. Pero si no tienes esa oportunidad, sigue leyendo…

cortando bordes

Si quieres (no tienes que hacerlo), puedes recortar un poco los folios. Ten en cuenta que la primera vez que hagas esto es posible que dejes el borde del papel peor que si no lo hicieras.

Por lo tanto, necesitarás un poco de práctica y un cúter o un escalpelo afilado. Así que, definitivamente, no es algo que los niños deban hacer solos.

Si quieres recortar el papel, entonces el borde más importante es el opuesto al lomo. El motivo es que cuando el papel se pliegue, tendrá longitudes distintas dependiendo de dónde esté en el montón de folios.

El truco es mantener la regla muy firme y realizar muchos cortes de forma repetida, teniendo cuidado de cortar en la misma marca e intentando asegurarte de que con cada pasada, al menos una capa de papel se corta de extremo a extremo.

Si tienes acceso a una guillotina capaz de cortar bloques de papel (por ejemplo, en el trabajo o en el colegio), éste es el momento de usarla, ya que te dará el mejor acabado.

Debes tener en cuenta que en absoluto es obligatorio que recortes las hojas. En cualquier caso, ya has terminado la parte correspondiente al papel del libro, y es el momento de pasar a la cubierta…

Paso 7: marca y corta la cubierta

Coloca los folios unidos sobre un trozo de cartón rígido, de manera que el borde pegado se alinee con un borde recto de dicho cartón. Luego, dibuja el contorno del papel dejando un margen de unos 5 milímetros en los otros tres bordes. Por último, recorta el cartón y corta un duplicado.

marcando y cortando

El cartón corrugado está bien como portada, al igual que el cartón pluma. Sin embargo, el mejor tipo de cartón es el rígido, como el que se utiliza a modo de contraportada en los cuadernos de dibujo.

Paso 8: haz el lomo del libro

Para seguir con esta encuadernación artesana, coloca el papel unido dentro de las cubiertas. Presiona el conjunto, mide su grosor combinado y márcalo en un trozo de cartón.

lomo del libro

Corta el lomo de manera que tenga el mismo grosor que las cubiertas y el papel, y la misma longitud que la altura de las tapas del libro.

Paso 9: marca y corta el material

Coloca las cubiertas del libro y el lomo en el lado contrario de la tela o el cuero que hayas elegido, y haz una marca de manera que tenga un margen de unos 25 milímetros alrededor. A continuación, corta el material.

marca y corta

Como dijimos antes, puedes usar cualquier material que quieras. Aunque si es demasiado grueso, será difícil de doblar y pegar. Pero oye, ¿quién sabe lo paciente y habilidoso que eres?

De hecho, en mi caso usé un trozo de un par de pantalones de lino de mi exmujer, así que es posible que le regale el libro con cierta ironía… No te preocupes, sólo estaba bromeando, y en cualquier caso ella habría tirado los pantalones…

Paso 10: pega en su sitio las cubiertas y el lomo

El siguiente paso de esta técnica de encuadernación artesanal consiste aplicar una capa uniforme de cola blanca o pegamento de caucho sobre los cartones, y colocarlos boca abajo por el lado malo del material (es decir, el lado del material que no se ve normalmente, que tiene el patrón al revés, etc.).

pegando cubierta

Asegúrate de que pegas los cartones con cuidado, de manera que estén alineados entre sí. Además, entre el lomo y cada una de las tapas debe haber un hueco equivalente a entre uno o dos grosores del cartón.

Paso 11: termina los bordes de la cubierta

Unta una capa uniforme de cola blanca o pegamento de caucho alrededor del borde de los cartones, y dobla el material sobre los mismos para tapar el borde. Haz un borde de cada vez.

haz los bordes

Primero haz los lados opuestos, y luego dobla los otros por encima, de manera que todos los dobleces queden iguales. Además, esmérate en las esquinas.

Si estás usando un material grueso, es posible que tengas que acabar cortando la parte que quedaría por debajo del doblez, de manera que las esquinas no queden demasiado voluminosas.

Paso 12: pega el papel en las cubiertas

En este paso de la técnica de encuadernación artesanal, las cosas empiezan a coger forma. Unta algo de cola blanca (o pegamento de caucho) en dos tiras a lo largo de las tapas de cartón, teniendo cuidado de no manchar de pegamento el lomo.

pegando todo

A continuación, coloca el bloque de papel unido de manera que quede centrado en el lomo y que sólo las “alas” de algodón delgado estén pegadas a las tapas.

Ten en cuenta que el lomo no debería quedar pegado al bloque de papel cubierto con tela. Sin embargo, sí que deberías asegurarte de que esté correctamente pegado a las tapas de cartón, ya que ésta es la unión que hará que el libro aguante y que evite que el bloque de páginas se caiga de la cubierta.

Lo mejor es que esperes a que todo se seque antes de seguir con este método de encuadernación artesanal. Probablemente será una buena idea que dejes el libro abierto y con el bloque de papel sujeto mediante latas de comida mientras se seca.

El motivo de esto es que, si dejas que se seque mientras está cerrado, cabe la posibilidad de que se peguen cosas que no quieres que se peguen.

Paso 13: corta el forro de papel

Tu libro con encuadernación artesanal está casi terminado. Desde un punto de vista funcional, ya es un libro de tapa dura. Sin embargo, el siguiente paso hará que parezca un libro de verdad, y cubrirá todos los trozos de material doblado.

Para el forro puedes usar casi cualquier tipo de papel. Tradicionalmente se usaba papel jaspeado. Puedes hacerlo tú mismo o comprarlo en forma de hojas en la mayoría de las buenas tiendas de manualidades. Otra opción es descargarlo de Internet e imprimirlo si decides qué impresora comprar.

También puedes usar un trozo de papel de regalo viejo, o incluso papel marrón de embalar. Sé todo lo creativo que puedas. Este papel será como el forro de un traje caro: oculto hasta que alguien lo exhibe al abrirlo.

Idealmente, el forro de papel debería ser un poco más pequeño que la altura del bloque de papel, de forma que puedas alinearlo con cuidado, y su longitud debería ser el doble de la anchura del bloque, de manera que cubra la parte interior de las tapas.

Paso 14: pega el forro en su sitio

Dobla transversalmente el forro de papel por la mitad. Luego, unta la parte interior de la cubierta y la primera página con cola blanca o pegamento de caucho.

encuadernación artesanal

Con cuidado, coloca una mitad del forro de papel doblado en la primera página, de manera que se alinee bien con el borde del papel.

Luego, asegurándote de que llega hasta la esquina correspondiente a la unión entre el papel y la cubierta, dobla el forro y pégalo a la parte interior de la tapa para que cubra todo el material doblado y la parte interior de las tapas de cartón.

A continuación, repite el proceso con la contraportada del libro.

Y ya está, ¡has acabado!

Si la primera hoja se arruga un poco al secarse, espera al menos un día hasta que se seque de verdad y luego plancha la página a temperatura intermedia. No quitará todas las arrugas, pero hará que la página tenga un aspecto mucho más liso. Eso sí, recuerda usar un poco menos de pegamento en el próximo libro.

Paso 15: experimenta y haz un montón de libros distintos

Aplica esta técnica de encuadernación artesanal tanto como puedas, y haz libros como regalos, para clase, o para amigos.

Escribe un diario ilustrado, porque nunca se sabe: puede que un día seas famoso, así que imagina lo genial que sería si descubrieran que tu diario no sólo está lleno de angustias y reflexiones sobre las injusticias del mundo, sino que está escrito en un libro que tú mismo hiciste, y no en algún cuaderno barato (o caro) que compraste en una tienda como millones de otras personas.

En mi caso, hasta ahora he hecho dos libros mediante esta técnica de encuadernación artesanal. En concreto, hice uno con un trozo de unos pantalones vaqueros que incluía un bolsillo.

De esta forma, se puede usar para meter bolígrafos y otras cosas. Me pareció una idea fantástica, y parece que funciona bastante bien.

¿Quieres hacerlo de forma mecánica?

En lo que respecta a encuadernación artesanal o manual a nivel de hogar o de oficina, hay cuatro técnicas que destacan por su popularidad. Cada una posee sus propias ventajas y desventajas.

La mejor para tu caso dependerá de lo que vayas a encuadernar y de la frecuencia con la que lo hagas.

De espiral

Las encuadernadoras de espiral baratas son adecuadas para documentos internos de oficinas y presentaciones, pero no para encuadernar libros para su venta comercial. Se trata de una encuadernación artesanal o manual, con un resultado parecido a los cuadernos que usabas en el colegio.

Algunas encuadernadoras te permitirán utilizar dos o incluso tres técnicas de encuadernación distintas con una única máquina.

churros

Sin embargo, al contrario que en esos cuadernos de antaño, hoy en día se usa PVC en lugar de metal, ya que aguanta mejor y tiene menos probabilidades de doblarse.

Las encuadernadoras de espiral son increíblemente fáciles de usar, y suelen ser más baratas que las usadas para otras técnicas. Además, la encuadernación de este tipo es duradera y aguanta bien el uso regular.

No sólo eso, sino que permite mantener el libro abierto totalmente plano, lo que puede ser útil para tomar notas.

De canutillo

Por otro lado, la encuadernación canutillo son parecidas a las que usan espirales, ya que hay que perforar numerosos agujeros pequeños en los documentos para poder montar el lomo.

De esta forma, los documentos encuadernados con canutillo tienen un lomo de plástico que se puede personalizar en cuanto a su color, y también con nombres y logotipos de empresas.

La encuadernación con canutillo es ideal para elaborar un gran volumen de documentos que no deban ser excesivamente duraderos, y todo ello con un coste reducido.

Térmicas

La encuadernadora térmica es fantástica para un uso doméstico y de oficina cuando se quieren crear documentos de aspecto verdaderamente profesional que son adecuados para su venta.

encuadernadora térmica

De hecho, la mayoría de los libros de tapa blanda todavía utilizan la encuadernación térmica. Esta técnica emplea pegamento como material de unión, lo que crea un producto robusto y duradero, sin agujeros en las páginas, y que puede durar años.

Los libros que utilizan encuadernación térmica tienen una cubierta de una pieza doblada por la mitad, con las páginas insertadas en medio.

Con doble espiral

La encuadernación con alambre o con doble espiral es algo así como un cruce entre la encuadernación con espiral y la de canutillo. En vez de usar un único lomo en forma de espiral, utiliza varios alambres metálicos que se doblan con forma de aro usando una encuadernadora de alambre.

Como pasa con las dos opciones mencionadas anteriormente, es necesario perforar un montón de agujeros pequeños en los documentos. Sin embargo, en estos agujeros se insertan dos aros de alambre en vez de un único alambre o un canutillo de plástico.

En cualquier caso, se trata de una técnica de encuadernación artesanal en la que hay que montar a mano cada documento.

También hay encuadernadoras que permiten usar dos o incluso tres técnicas de encuadernación distintas con una única máquina.

Historia de la encuadernación de libros

No fue hasta la década de 1980 cuando surgieron los sistemas que utilizaban encuadernación con termoplástico.

Los primeros ejemplos de encuadernación artesanal datan del primer siglo de nuestra era. Por entonces, se solía realizar con códices religiosos, los cuales se imprimían en vitela de piel de cordero o en papiro.

Hasta el siglo XV, la mayor parte de la encuadernación artesanal de Occidente está realizada por monjes, quienes copiaban libro tras libro de forma meticulosa.

En 1447, cuando Gutenberg inventó la imprenta, la demanda de encuadernación aumentó a medida que los libros empezaban a ser algo más habitual. Sin embargo, se siguió utilizando la encuadernación artesanal realizada a mano hasta mediados del siglo XIX, cuando David McConnell Smyth patentó la primera máquina de coser específicamente concebida para encuadernar.

En 1895 se inventó la encuadernación de tapa blanda, que es un método que consiste en pegar los libros en vez de coserlos. No se empezó a utilizar de forma habitual hasta 1931, cuando Albatross Books (una editorial alemana) presentó las primeras ediciones de tapa blanda.

Este tipo de ediciones se pusieron de moda con relativa rapidez.

Luego, en 1935, Penguin Books (una editorial inglesa) también empezó a publicar libros de tapa blanda. Pronto les siguió la editorial estadounidense Pocket Books en 1939.

En la década de 1950 y 1960, se crearon nuevos sistemas de encuadernación diseñados específicamente para ser usados en oficinas. Para esa finalidad, se concibieron nuevos métodos más sencillos de encuadernación, como VeloBind y los canutillos de plástico.

Estas técnicas se basaban en un procedimiento basado en la perforación, el cual era lento pero muy sencillo.

Estos métodos no servían para crear libros comerciales con un estilo profesional, sino que daban como resultado algo que no parecía más que documentos de oficina unidos entre sí.

No fue hasta la década de 1980 cuando surgieron los sistemas que utilizaban termoplástico. Estos métodos permitían crear libros con aspecto profesional en cualquier oficina u hogar.

Una de las encuadernaciones más espeluznantes

Existen muchos rumores acerca de la existencia de libros encuadernados usando piel humana que se guardan en bibliotecas privadas o académicas. En la mayoría de los casos, este tipo de afirmaciones resultan ser falsas cuando se investigan.

Sin embargo, hace un tiempo se descubrió uno de estos libros en la Biclioteca Houghton de la Universidad de Harvard. Se trata de un libro francés titulado “Des destinées de l’ame”, escrito por Arsène Houssaye y publicado en la década de 1880.

El contenido del libro se centra en la naturaleza de la vida después de la muerte y lo que le ocurre al alma, lo que hace que el hecho de que esté encuadernado con piel humana sea todavía más espeluznante.

La encuadernación artesanal de libros usando piel humana, conocida como bibliopegia antropodérmica, es una práctica relativamente rara, pero se sabe que se realizó en los siglos XVI y XVII.

La mayoría de estos libros se encuadernaban usando la piel de criminales convictos, pero el libro francés antes mencionado fue encuadernado con la piel de una enferma mental anónima.

El autor fue el novelista francés Arsène Houssaye y, después de terminarlo, se lo dio a su amigo y médico Ludovic Bouland, quien también era un ávido coleccionista de libros. Bouland fue el que decidió usar piel humana. En concreto, eligió a una mujer con una enfermedad mental después de que ningún familiar ni amigo reclamase su cuerpo.